Elsa fue al colegio un día como otro cualquiera, pero esta vez se encontró un contratiempo. Todos sus compañeros y compañeras decían que se iban a cancelar las clases, y Elsa, confusa, le preguntó a Julia, su amiga:

Elsa: Julia, ¿tú sabes por qué dicen que ya no habrá clases y aun así están tan felices?

Su amiga Julia le explicó a Elsa que todo lo que decían sus compañeros era verdad y que el por qué era muy sencillo, ¡el coronavirus había aparecido en las Delicias (el barrio donde está el colegio de Elsa)!

Elsa: ¿El corona qué? No había oído hablar de eso en mi vida.

Julia, empezó a reír a carcajadas y Elsa, sin entender nada, siguió a su amiga. Al cabo de cinco minutos a carcajadas, Julia le contó a su amiga que el coronavirus era un virus que se había originado en China y que poco a poco había ido contagiándose de persona en persona. Elsa, flipando, le preguntó a Julia: ¿Y tú o yo podríamos tener esta enfermedad? Julia le explicó a Elsa que cualquier persona puede tenerlo y no saberlo todavía, y que por eso habían cancelado las clases.

Elsa: Pero si no hay clases, ¿son vacaciones? ¡Podría ir con mis amigos de fiesta!

Julia: Nooo, el curso va a seguir a través de internet y, si dentro de dos semanas tenemos lo síntomas del coronavirus (fiebre, tos y dificultad para respirar), deberemos quedarnos en casa y no venir a clase. No podremos salir de casa ni quedar con los amigos, tampoco que ellos vayan a nuestra casa.

Al día siguiente, nadie fue al colegio y todo el mundo estaba en casa tal y como Julia le había dicho a Elsa. La niña vio a varias personas a lo largo de la mañana que estaban en la calle sacando a los perros. Elsa se preguntó por qué ella no salía a dar un paseo a sus perritas, Becky y Chanel, así que decidió salir. Antes de salir, sacó a las perras de su cajetín y fue a por las correas. Elsa no encontraba las correas de sus perritas y le dijo a su madre que dónde estaban. La madre de Elsa le contestó que nadie podía salir a la calle y su hija le dijo que había visto a gente sacar a los perros.

Esta le contesto:

La madre: Elsa, los adultos pueden sacar a los perros, no los niños y niñas. Además, solo se puede salir de uno en uno.

Elsa, mosqueada, se fue a su habitación y empezó a escuchar música.

El lunes siguiente, Elsa tuvo clase por videollamada con sus compañeros y la profesora. Cuando acabó, se aburría tanto que decidió hacer una lista de cosas que hacer cada día para no aburrirse:

1- Jugar al escondite con mi hermano y mi madre
2- Hacer tiktoks
3- Pintarme las uñas…

Todos los días cumplió con su lista hasta que pasaron las dos semanas de cuarentena. Llegó el momento de llegar a clase y Elsa, sin síntomas, fue al colegio. La niña estuvo jugando con sus amigas y amigos, hablaron de qué tal había ido su cuarentena, etc. Elsa les contó lo de su lista y sus compañeros la dijeron que ellos se habían aburrido mucho en su cuarentena. ¡La creatividad de Elsa había hecho que esta no se aburriera durante la cuarentena como sus compañeros, pero, claro, todavía había clase! Elsa entró a clase feliz de que se hubiera pasado la cuarentena y se alegraba de poder abrazar, hablar y jugar con sus amigos.

(ERF, 11 años)

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Día de la Poesía, cuarentena y Delicias.

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