Continuamos con una nueva entrada sobre la historia del barrio de las Delicias, esta vez el proceso que llevó a la construcción de los túneles de Arco Ladrillo y de Labradores, para enmarcarla en los nuevos proyectos urbanos de permeabilización de las vías del tren.

José Centeno. Vecino de Delicias. 2020

Se decía en Delicias: vamos a Valladolid

En el lugar donde está el actual túnel de Labradores, hubo una puerta de la cerca (o muralla) llamada Portillo de la Merced (por el Convento de la Merced Descalza que allí hubo). Por él se sale al vivero municipal, a los campos y viñedos del pago de Vegafría y al camino de Segovia. Las únicas viviendas fuera del Portillo eran el castillo de la finca de Canterac y la vivienda de la finca de Repiso (por donde hoy está la Universidad Miguel de Cervantes).

Fotos antiguas de la zona de las vías en Delicias
Foto antigua del paso de la vía en Delicias

Los labradores viven en el barrio de San Andrés, entran y salen por el Portillo. En 1859 llegan las vías y las primeras locomotoras. Poco después se construyen los Talleres de Reparación de Material Rodante y los Almacenes. Hay trabajo para cientos de obreros. Los nuevos obreros, los ferroviarios, compran parcelas y construyen sus “casas molineras” cerca del trabajo, al otro lado de las vías, en la carretera Segovia. Hacen casas frente a las tapias de los talleres, en la confluencia del paseo de San Vicente y el camino a Canterac (hoy calle), y en el paseo de Farnesio (llamado Camino detrás de la Estación). En 1875 ya viven 80 familias. Diez años más tarde, 200 familias. En 1914 hay cuatro mil habitantes en el pago de Vegafría y trabajan en los talleres más de 1500 obreros. Es la empresa más grande de Castilla la Vieja.

Se produce demasiado trasiego de obreros sobre las vías del Portillo de la Merced a la entrada y salida del trabajo, y el paso de carruajes que van al campo o de abastecimiento al nuevo barrio. Por seguridad, se construye un paso a nivel de barreras con un guardabarreras que las levanta o baja al paso de trenes y locomotoras, pero da lugar a muchos accidentes. En 1907 llaman a este sitio “el paso de la muerte”. Los nuevos vecinos piden que se ensanche la portillera del paso a nivel, pues apenas caben dos carros, que se ilumine por la noche, que se arreglen las vías porque es fácil tropezar en ellas y que no se haga esperar más de cinco minutos. La gente atraviesa las vías con las barreras bajadas. Debido a la formación de trenes de mercancías o a la ausencia del guardabarreras, el paso permanece cerrado mucho tiempo, con el consiguiente enfado de la gente. Los vecinos piden de nuevo un paso subterráneo o una pasarela. Las Delicias se encuentra medio aislada de la ciudad. En 1921 se toma la decisión de construir un puente (el Arco de Ladrillo) en la carretera Madrid, y en el paso a nivel de la calle Labradores, un paso elevado (Pasarela) para la gente. Por problemas burocráticos, esta no se realiza hasta los años de la República, diez años más tarde.

Antiguo paso sobre la vía en Delicias

Inauguración del túnel de Labradores

No es solución la Pasarela, por la incomodidad y riesgo de subir y bajar tantas escaleras metálicas para cruzar a la calle Labradores o a la inversa. Muchos niños van a las escuelas de San Fernando, junto a la plaza Circular, o se va con bolsas de la compra. La gente sigue cruzando las vías y se suceden los accidentes, a medida que la ciudad y las Delicias crecen. Este paso a nivel y la pasarela dura hasta que se construye el actual túnel. Se inaugura primero el de peatones y, en 1953, el de vehículos. Los peatones pasamos ahora más seguros, aunque no tiene la rampas actuales, se hacen en los años ochenta. Hay que bajar y subir las escaleras como las que existen aún en la calle de la Estación para entrar o salir del túnel. La Pasarela se desmonta y se instala en el Canal de Castilla, en el barrio de la Victoria. Delicias tiene ya 14000 habitantes. El túnel de coches permite una circulación más fluida de autobuses y camionetas en estos años cincuenta. Los coches son los Renault 4×4, el “Seat 600”, el “850”, el famoso “Biscuter” nacional y carros de mano o tirados por animales. También motocarros.

El aumento considerable de tráfico años más tarde, los nuevos autocares más altos, los grandes camiones de transporte… para Delicias, con 40000 habitantes, ya no sirven estos dos túneles mal trazados, estrechos y en curva. Se despierta en este siglo el viejo sueño de soterrar las vías antes de que llegue el AVE, pero no hay dinero. El AVE entra en la estación en 2007. En 2008, en plena crisis, los terrenos del ferrocarril con los que se pretende pagar la magna obra pierden más de la mitad de su valor. Ana Pastor, ministra de Fomento, dice que no hay dinero para soterrar y ADIF, que los costes son muy elevados. En 2014 se soterran sin sentido las vías para los mil habitantes del Pinar, con un coste de cien millones, para reavivar el inviable sueño. La nueva corporación de 2015, soportando una deuda de 400 millones del plan urbanístico estrella de Rogers, zanja la situación de un plumazo con el proyecto de permeabilidad de las vías. Ya se está realizando. ¿Será el final del “muro” de separación por las vías del ferrocarril?

Simulación de cómo quedarán los nuevos pasos bajo las vías

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