Imagen: Calle Aaiún

Convivencia y Urbanismo en Caamaño y Las Viudas. Entrevistas.pdf

Presentación y contexto

La investigación que presentamos a continuación tiene como objetivo conocer de qué manera las condiciones residenciales y urbanísticas de un barrio vulnerable de Valladolid –Caamaño y Las Viudas–, repercuten en la convivencia.

El del que nos ocupamos en el presente estudio pertenece a la zona estadística Caamaño-Las Viudas de Valladolid, dentro del barrio Delicias. Comprende la cuadrícula formada por las calles General Shelly (números pares), Cartagena, Embajadores y Arca Real, así como las calles interiores a dicha cuadrícula: Hornija, Tera, Aaiún, Bata, Ifni, Guinea y Caamaño (en el tramo 35-51 y 58-76).

Los edificios de esta zona se construyen en la década de los 60. Los primeros vecinos son familias obreras procedentes en gran parte de la inmigración del campo a la ciudad, ocasionada por el boom industrial que arrastra un boom urbanístico sobre una superficie agrícola, de huertas, en este lugar de Delicias.

De aquellos primeros propietarios, muchos aún viven en la zona; otros han fallecido, heredando los pisos sus descendientes, que han optado entre vivir en ellos todo o parte del año, o bien venderlos; una parte se ha visto obligada a desplazarse –si ha podido–, sobre todo aquellas personas en cuyos edificios no hay ascensor y viven en los pisos más altos, proceso este que aún no ha finalizado –el análisis cuantitativo de todas estas situaciones concretas excedería tanto los objetivos como los recursos de este trabajo–.

Esta situación social se acompañaba de un pequeño comercio de cercanía que, como en otros barrios de Valladolid, ha visto un declive importante; de ser centro de la sociabilidad para el vecindario, gracias a sus pequeños negocios y bares, la calle Caamaño es evidencia palpable de este declive desde el punto de vista comercial, con un total de 13 locales abiertos frente a 25 cerrados en esta zona[1].

Desde el año 2000, aproximadamente, se ha producido un nuevo proceso de asentamiento de la inmigración, esta vez procedente de otros países, que no ha sido suficientemente atendida desde los poderes públicos, y ante la que solo las entidades socioculturales, con sus medios insuficientes, han tratado de mediar desde un planteamiento de acogida.

Como veremos en este y el posterior trabajo sobre «Grupos de Discusión», esta situación de falta de medios de inclusión se traduce en mensajes contradictorios del vecindario tradicional frente a estos nuevos vecinos, percibidos como minoría[2], mensajes siempre refrendados desde un continuo bombardeo informativo sobre «masificación», «avalanchas», «todas las ayudas para ellos» y «no hay trabajo para todos»; por otro lado, genera recelos en estas personas que vienen de fuera y la tendencia a la creación de vínculos entre sus «iguales» frente a los puentes con los «diferentes».

Por último, destacar que la minoría gitana también tiene una presencia creciente en esta zona de Delicias, en buena parte venida de Las Viudas y Aramburu.

En este contexto múltiple, de pobreza creciente, abandono institucional, encrucijada no atendida de culturas, es donde hemos llevado a cabo las entrevistas.

Para este proceso nos hemos centrado en las condiciones de los portales y en la percepción de la convivencia dentro de los mismos.

Metodología. Encuestas personales

Los presentes datos han sido recabados a través de 83 entrevistas personales a vecinas y vecinos de la zona (la inmensa mayoría han sido individuales, si bien en 9 casos entrevistamos a dos personas  a la vez y en dos casos a tres, por lo que el total de personas que han participado ha sido de 94).

Entendemos que la validez de las distintas opiniones de las vecinas y vecinos del barrio es legítima e insustituible, y por eso hemos priorizado su voz en el presente análisis.

Respecto a la representatividad territorial, que ha sido una de nuestras prioridades, las personas entrevistadas abarcan un total de 72 portales, en una zona de 87 portales; en cuanto a pisos, estos portales representan 2150, de un total de 2288, es decir, un 94%.

Lo hemos hecho así porque, a pesar de una apariencia de homogeneidad en los edificios, se da una variabilidad remarcable:

Por número de pisos en el edificio

10 pisos o menos: 20 (± 23% del total de edificios de la zona).

11-30 pisos: 23 (± 33,4% del total de edificios de la zona).

31-44 pisos: 35 (± 40,2% del total de edificios de la zona).

Más de 44 pisos: 3 (± 3,4% del total de edificios de la zona).

En lo concerniente a la representatividad poblacional, hemos entrevistado a personas de distinta edad (excepto a menores de 14 años) y origen.

Aunque no disponemos de datos recientes del censo, la población podría acercarse a unas 5000 personas, si tenemos en cuenta el padrón a 1 de enero de 2018, que lo fija en 4629, y le sumamos una importante población fluctuante no empadronada.

Edad

  • Adolescentes: 5
  • Jóvenes: 23
  • Adultos: 29
  • Mayores: 37

Origen

  • Mayoría tradicional: 73 personas
  • Minorías: 21 personas.

De ellas, 15 personas ostentaban los cargos de presidente/a o secretario/a de su comunidad, 5 de ellas pertenecientes a minorías.

La diversidad ha encontrado personas con nacionalidad española, entre ellas varias de etnia gitana, así como otras procedentes de Rumanía, Bulgaria, Marruecos, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia o República Dominicana.

Las entrevistas fueron realizas durante el mes de agosto de 2018 y la primera semana de septiembre del mismo año, algunas en los locales de la parroquia de Santo Toribio, y la mayoría directamente in situ, en los portales, así como en la calle, en el Parque de la Paz o la Plaza Lola Herrera, e incluso en casas particulares cuando fuimos invitados a ello. En todo caso, hemos visitado personalmente la inmensa mayoría de los portales.

En las entrevistas hemos planteado cuatro áreas de interés centradas en el interior de los portales: Convivencia; Limpieza e higiene; Seguridad y accesibilidad; Reemplazo. Estas áreas, y las preguntas que les dan contenido, se justifican en el trabajo previo de indagación acerca de las necesidades más demandadas por las personas que interaccionan en el servicio de Atención Primaria de Cáritas-Santo Toribio, así como en la experiencia de vecinas y vecinos participantes en este grupo de análisis desde el principio, todo ello junto al trabajo inestimable de profesionales de varios sectores, como la sociología, la economía, la filosofía o la animación social.

También hemos considerado importante dedicar un espacio de libre expresión final para que las personas añadieran aquellos pensamientos y reflexiones que consideraran que podían complementar las preguntas de la entrevista.

Por otro lado, a la hora de contabilizar los datos de Reemplazo, hay que hacer varias puntualizaciones:

Aunque entendemos que los datos son fiables, no pretenden ser exhaustivos, por tres razones:

  • no siempre las personas entrevistadas tenían todos los datos, o estaban seguras de ellos, por lo que les pedimos que nos suministraran solo aquellos que conocieran con seguridad;
  • en segundo lugar, la realidad es cambiante en esta zona, y cada día vemos en muchos de nuestros portales pequeños cambios.
  • Por último, no hemos conseguido contactar con 15 de los 87 portales de la zona (138 pisos en total).

Es decir, estos datos hay que tomarlos como «mínimos».

En el Anexo I se puede ver el modelo de entrevista, cuyos resultados pasamos a analizar a continuación.

Resultados

Los resultados de estas entrevistas tienen un perfil fundamentalmente cuantitativo. No obstante, también recogemos aquellas impresiones mayoritarias que entendemos que ayudan a comprender la vida en el barrio.

Convivencia

La mayoría de las personas entrevistadas afirman que la convivencia en su portal es correcta, sin más, «cada uno va a lo suyo», se saludan e intentan no molestarse. Afirman que no se conocen en el vecindario, echando de menos en la mayoría de los casos, tanto los vecinos tradicionales como los nuevos vecinos, de diferentes orígenes, un mayor sentido de la vecindad. En un mínimo número de portales se apela aún en la práctica a ese sentido, llevando a cabo acciones puntuales que favorecen el encuentro (ayuda mutua, los más jóvenes ayudan a los mayores a subir la compra o a poner bombillas, por ejemplo). Normalmente, y como es natural, se tiene más relación con las personas que viven en el mismo descansillo y entre aquellas que se conocen de tiempo atrás.

Son una minoría quienes definen la convivencia como regular, mala o muy mala (13 personas), así como quienes la definen como buena o muy buena (29 personas).

La mayoría de las quejas se concentran en pisos puntuales (en contadas ocasiones, 2 por portal), debido a ruidos o música a deshora, limpieza (lo veremos en el apartado correspondiente) y sobre todo a impagos o a problemas debidos al ascensor (tanto si lo hay como si no).

Las rencillas y rencores entre vecinos tradicionales superan en número a las quejas por los problemas derivados de la ocupación irregular de pisos, si bien estas suelen ser más notorias. Curiosamente, también se percibe que este tipo de quejas ha disminuido respecto a tiempos tan recientes como el año pasado (en ocasiones, solo tres meses atrás). Por último, debemos consignar la opinión ocasional (sobre todo en aquellos portales en que la convivencia se considera regular o mala) de que, si no hay más conflictos, es porque la gente aguanta sin decir nada ante los problemas.

Normalmente la policía no debe acudir para resolver casos de agresiones o amenazas en los edificios, a pesar de su presencia constante en la calle, pero sí a menudo por ruidos o músicas.

El consumo o tráfico de estupefacientes también se señala de vez en cuando, más como un problema de olores, y de molestias por tocar los timbres equivocados a deshoras, que como un problema de seguridad.

Los perros, a pesar de su número elevado en la zona, no suelen definirse como problemáticos en cuanto a la convivencia, aunque cuando lo son, pueden afectar a más de un portal (sobre todo debido a los ladridos descontrolados por la noche).

Al preguntar por la diversidad de edades, no podemos dar datos definitivos; aunque hay una importante población mayor, los nuevos vecinos son en su mayoría jóvenes con hijos y/o jóvenes trabajadores; en cualquier caso, bajan bastante la media de edad.

Respecto a la diversidad de origen, podemos señalar varias ideas:

  • La primera, una fuerte categorización del diferente, sobre todo hacia personas pertenecientes a la minoría gitana, a vecinos procedentes del este de Europa, a aquellas que vienen de Marruecos, y a las que presentan colores de piel diferentes del normalizado. «Ellos» y «Nosotros» son pronombres constantes en estas conversaciones.
  • Hay un frecuente rumor que asegura que todas las personas pertenecientes a minorías reciben todas las ayudas, quitándoselas a los españoles, que «somos tontos» y «nos dejamos invadir».
  • La percepción de la diversidad de origen en los portales varía
    • Solo en cinco se presenta como «nula». Suele ser considerado como algo positivo per se (incluso una asesoría definió un portal como «modélico, sin problemas ni extranjeros», mientras otra proclamaba que no vendría a vivir aquí ni aunque se lo regalasen, y que solo ofrecían pisos a gitanos y a extranjeros, exponiendo de estos un panorama sumamente parcial).
    • La mayoría la define como «poca» o «normal» (suelen cifrarse en dos o tres pisos por portal, cuatro a lo sumo en las comunidades más grandes).
    • En cuanto a quienes consideran que es «mucha», ronda el 25% de los portales.
    • La inmensa mayoría de las personas, a pesar de esta variedad numérica, considera que su portal está bien integrado, dentro de la corrección, sin problemas achacables especialmente a la diversidad, y es frecuente que se refieran a familias categorizadas como minorías de manera elogiosa.
    • Cuando se habla de mala integración (personas pertenecientes a 10 portales), los problemas vienen derivados del ruido, de la falta de respeto por las normas de vecindad, de la morosidad y de la «poca educación cívica»; por lo general, se achacan estos problemas a familias muy categorizadas e incluso degradadas (ganado, canalla,…). Curiosamente, no coinciden exactamente con las viviendas ocupadas irregularmente, ya que varias de estas parecen no ocasionar ninguna molestia o bien molestias normales del día a día. También curiosamente, incluso en varios de estos casos de mala integración, la convivencia en el portal se considera buena, excepto por estas personas señaladas.
    • Aunque la mayoría de las personas procedentes de otros países que han participado en las entrevistas muestran una opinión positiva hacia la convivencia en su portal y hacia su vecindario, alguna ha dicho sentirse objeto de miradas «malas», solo por su aspecto.

Así pues, sobre un fondo general de recelo ante el percibido como «otro» o «ajeno», las personas de la mayoría tradicional entrevistadas consideran que no hay problemas especialmente derivados de esos «otros», y se opina favorablemente de las familias conocidas.

Al mismo tiempo, allí donde se manifiesta que se dan problemas importantes de convivencia (una minoría de portales), se genera un sentimiento importante de rechazo hacia el «otro», categorizándolo fuertemente y destacando las partes más negativas como un todo.

Incluso en estos casos, no pocas personas son capaces de diferenciar entre las personas o familias concretas que (según su opinión) generan problemas y aquellas otras que no; se producen intentos manifiestos de no generalización en el vocabulario, tratando de cuidar este para evitar connotaciones racistas (la mayoría de las veces no se consigue a pesar de los esfuerzos, y siguen apareciendo el «Nosotros» y el «Ellos» como frontera infranqueable).

Frente a esta categorización del «otro» problemático como una barrera cultural infranqueable, los múltiples casos de «convivencia hostil» entre personas de la mayoría tradicional (antiguos problemas nunca resueltos, familias o personas que no se hablan ni se saludan, incluso que hablan mal unas de otras a las espaldas, etc.), objetivamente más numerosos según los resultados de las entrevistas, se singularizan e individualizan sin problemas.

Es por esto que utilizamos el término «categorización», que bien podría ser en muchos casos una «racialización», dadas las circunstancias de generalización de este proceso con las minorías.

Limpieza e higiene

La queja más recurrente, y bastante fundamentada, es la suciedad de las aceras de las calles.

Centrándonos en los portales, podemos destacar las siguientes ideas:

  • Solo en un portal manifiestan que no tienen dinero para contratar una empresa. Por otro lado, en un portal el presidente se ocupa también de la limpieza. El resto de portales tiene contratadas empresas, entre un día (las menos) y cinco días a la semana. Lo más frecuente es 2-3 días a la semana.

En la inmensa mayoría de los portales no hay quejas hacia las personas que limpian, aunque en varias se acusa a la empresa de no dar suficiente tiempo a sus empleadas (la mayoría son mujeres), lo que se resiente en la limpieza.

  • Las personas de la mayoría de portales admiten que el vecindario contribuye a mantener la limpieza del portal, quizá con la salvedad de la zona de buzones, donde los papeles no se recogen.

En cerca de ⅓ de portales afirman que en el vecindario hay personas que no mantienen la limpieza y ensucian las escaleras y el portal. Por lo general, se pone el énfasis en unos pocos pisos por portal, casi siempre en menores (categorizados como de minorías), aunque también en adultos, de todas las procedencias.

En un portal se apunta a un problema con un vecino en concreto que puede tener Síndrome de Diógenes, lo que afecta tanto a la limpieza e higiene como a la convivencia en general.

  • Un caso aparte son los patios En muchos son los propios vecinos quienes los limpian, además o en vez de la empresa. ⅓ apunta a una suciedad manifiesta de estas zonas comunes, sobre todo los compartidos entre varias comunidades. Además de hablar de menores que juegan a tirar cosas, también a los adultos se les acusa de arrojar al patio toda clase de desperdicios y de objetos. Añadamos a esto la suciedad debida a las palomas.

En varias comunidades se refieren a estos problemas como pasados, pero en otras aún perduran, sin entrar en categorías de culpables.

  • Dentro de los patios, las arquetas dan problemas en casi el 15% de las comunidades, sobre todo de fuertes hedores, y a veces de atranques (incluso alguna después de arreglada).
  • Las humedades se han ido solucionando con los años, pues muchos portales han emprendido reformas. Sin embargo, afectan a cerca del 25% de los portales; a las habituales de los bajos y primeros, se suman las ocasionadas este año por las lluvias en los tejados y pisos superiores, bien por problemas en los tejados, bien por la suciedad de las palomas que obstruye las bajantes.
  • Las plagas también entran en este apartado. La inmensa mayoría de los portales fumigan una o dos veces al año, pese a lo cual cerca del 20% sigue teniendo plagas de cucarachas y otros 10 portales las encuentran con cierta frecuencia. Se informa que este año se han visto considerablemente menos que otros años.

Unos pocos portales también refieren presencia más o menos intensa de mosquitos en los patios.

En cuanto a las ratas, son nueve los portales que afirman haberlas encontrado en las zonas comunes o en las inmediaciones del portal.

En conclusión, la limpieza de los portales es uno de los temas que más molestias pueden ocasionar en la convivencia, y en este sentido no respetar las convenciones sociales y cívicas en estos aspectos  resulta en una merma de la calidad de vida. También en este apartado hay que destacar la profunda categorización que se produce, muchas veces de manera bienintencionada («nosotros también fuimos así, y ahora que nos habíamos acostumbrado a ser limpios, vienen estos a estropearlo todo, a ver si aprenden rápido y se integran»), sobre todo hacia personas de etnia gitana, a personas procedentes del este de Europa; cuando se dan ambas circunstancias en la misma persona, la racialización cae directamente en el desprecio (calaña, canalla, guarros, manadas, bárbaros…), racialización generada incluso desde personas a su vez racializadas, quizá como mecanismo de defensa.

Seguridad y accesibilidad

En estos ámbitos, la realidad se presenta tan variada como en el resto.

Ascensor: cerca del 60% de edificios de la zona carecen de ascensor, 53 de 87. Sin embargo, en varios portales no es directamente accesible, pues hay banzos o escalones que limitan la accesibilidad, lo que la  reduce a más o menos un 30% del total.

Entre los que carecen de ascensor, hay una conciencia general aunque no unánime de que lo necesitarían, pues en los edificios vive gente mayor con problemas motores e incluso dependencias severas. Nos relatan casos de personas que llevan años sin salir de casa. Por otro lado, ha sido frecuente que las personas mayores que se lo han podido permitir hayan abandonado los portales sin ascensor, sobre todo si habitaban en los pisos más altos (sobre todo 3º y 4º; 5º o 6º hay muy pocos en la zona).

Como vimos en el apartado «Convivencia», el proceso de instalación del ascensor es uno de los que más problemas han ocasionado, llegando a producirse agresiones verbales y físicas, y auténticas segregaciones entre quienes en un mismo edificio tienen acceso al ascensor y quienes no, en los casos en que esto es así, número que se va reduciendo. Hoy, parece haber cierta resignación entre los vecinos de la mayoría de los portales que aún no lo han instalado, ya que la economía no permite la instalación, o bien no encuentran un sitio adecuado donde instalarlo. A cambio, varios portales aseguran que lo van a instalar en breve.

Solo uno de los portales ha mostrado quejas por un mal funcionamiento general del ascensor.

Pocas personas han mostrado temores, excepto un par de personas mayores que evitan compartirlo con desconocidos.

Luces: la consideración general es que hay una iluminación adecuada, tanto en lo que se refiere a cantidad como a duración de los temporizadores. Solo un par de portales han mostrado quejas, justificadas.

Cada vez más luces se activan por sensores de movimiento, lo que parece generar una mayor sensación de seguridad entre el vecindario.

En la inmensa mayoría de los portales se considera que las luces fundidas se cambian rápido, lo que también favorece una sensación de seguridad.

Puerta del portal: Hasta ocho comunidades afirman que su puerta se ve o se ha visto forzada de vez en cuando; suele ocurrir en portales donde existen o han existido pisos ocupados de manera irregular, y genera inseguridad.

También varios portales refieren aglomeraciones en la puerta (uno ha quitado el escalón de entrada para evitar que la gente se siente allí y no deje pasar), lo que es fuente de inseguridad, aunque en la mayoría de los casos se considera más molesto que atemorizante.

Percepción de seguridad: en cuanto a la pregunta de si se considera seguro el portal, la inmensa mayoría de los entrevistados lo consideran seguro o muy seguro, en contraposición clara con la valoración que hacen del entorno.

Quienes lo consideran inseguro (los menos) apelan a motivaciones físicas (obras, luces, estructura de los portales, con recovecos,…), más que a la inseguridad producida por sus vecinos.

Esto no significa que no haya temores o recelos. Un vecino los expuso claramente en una de las primeras entrevistas, y posteriormente se han ido confirmando:

  • Recelos de las personas mayores ante la juventud, sobre todo la que es categorizada como «minoría».
  • Recelos generales ante los que consideran «otros» (en varios casos, al preguntar si habían existido amenazas o agresiones, verbales o físicas, la respuesta era «todavía no, ya veremos»).
  • Ante las llamadas al timbre de desconocidos, ya que se tiene miedo a las estafas y robos. En varios portales nos han asegurado que solo contestan al timbre para que los posibles ladrones sepan que el piso está habitado, pero que no abren la puerta nunca a desconocidos.

Por otro lado, también hay un temor ante que se ocupen de manera irregular pisos vacíos (nos han pedido expresamente que no demos estos datos desglosados por portales, aun antes de asegurarles que no lo íbamos a hacer).

Por último, también parece haber un cierto recelo por parte de personas pertenecientes a minorías frente a actitudes y miradas que consideran excluyentes y estigmatizantes por parte de los vecinos tradicionales y de otras minorías racializadas. Intensidad en el recelo entre minorías que se agudiza al hablar de ayudas sociales, pues hay una sensación de competencia.

Entre mujeres jóvenes y adolescentes existe un temor en el entorno que parece disiparse hasta cierto punto dentro del portal.

Agresiones y amenazas: muchos de los testimonios refieren gritos y peleas dentro de ciertos pisos, por lo general muy singularizados, y que no trascienden a los espacios comunes.

Por lo general, y siempre con excepciones a tener en cuenta y que han motivado la intervención de la policía, la ocupación irregular no es fuente de temores ante la integridad física, aunque sí frente a la material (destrozos de pisos, conexiones irregulares a la electricidad, descuido en el uso o rotura de elementos comunes). Muchos portales refieren estos temores más en el pasado que en el presente.

También se han escuchado muchas voces que afirman que «si hablara…» los problemas podrían incrementarse, en clara referencia a un no enfrentamiento habitual frente a ciertas actitudes incívicas (ruidos, suciedad, perros que no callan, música a deshora).

Por lo demás, no es frecuente que la policía intervenga dentro de la mayoría de los portales, según las referencias de los informantes.

Consumo y tráfico de estupefacientes: como ya vimos en el apartado de «convivencia», sobre todo lo que molesta es el consumo de ciertas sustancias, ya que los humos y olores llegan a sus pisos, donde hay menores. Respecto al tráfico de estupefacientes, varios portales han referido temores de que allí se produzca, por la continua entrada y salida de personas desconocidas. En alguna ocasión lo mencionan como algo del pasado, aunque en otros casos tienen muy claro que se produce en el presente, siendo especialmente problemático cuando se utiliza a menores como distribuidores.

No obstante, la percepción es de impunidad, de que en cualquier lugar de la calle se pueden conseguir sin que la policía haga nada por impedirlo, y además se suele tener una percepción bastante racializada.

Ocupación irregular («okupas»): como ya hemos avanzado en anteriores epígrafes, existe un temor ante que se ocupen de manera irregular pisos vacíos, sobre todo de particulares. Como veremos en el apartado reemplazo, parece que hay menos okupas que antes, excepto en un par de portales en que la okupación parece la norma.

Es una situación muy racializada. De hecho, en muchos portales se afirma no saber si ciertas personas y familias son «okupas» o no, sobre todo si son percibidos como fuente de problemas.

Cámaras de vigilancia: 7 portales disponen de cámaras de vigilancia, alguno por precaución y otros por motivos justificados (asalto a contadores, intentos de okupación,…).

Reemplazo

Aunque entendemos que los datos son fiables, no pretenden ser exhaustivos, por tres razones:

  • no siempre los entrevistados tenían todos los datos, por lo que les pedimos que nos suministraran solo aquellos que conocieran con seguridad;
  • en segundo lugar, la realidad es cambiante en esta zona, y cada día vemos en muchos de nuestros portales pequeños cambios.
  • Por último, no hemos conseguido contactar con 15 de los 87 portales de la zona (138 pisos en total).

Es decir, estos datos hay que tomarlos como «mínimos».

 

Datos sobre reemplazo
  Porcentaje (%)
Total portales en la zona 87
Total portales contactados 72 100%
Pisos totales en  la zona 2288
Pisos de los portales contactados 2150 100%
Pisos vacíos 165 7,7%
Pisos de bancos 63 2,9%
Pisos okupados actualmente de manera irregular 26 1,2%
Pisos ya no okupados 20  
Alquiler Libre: 260€-450€

Otros: ± 200€

 
Venta 12.000€-45.000€  

 

El número de portales sobre los que tenemos datos, 72, será el 100% de nuestra muestra, y no el total de los que hay en la zona.

El número de pisos representados por esos 72 portales, 2150, serán el 100% de nuestra muestra, y no el total de pisos en la zona.

El resto de porcentajes están hallados sobre estos 2150 pisos.

A los pisos vacíos, no habitados de manera continua, habría que sumar los estacionales, aquellos habitados solamente durante alguna época del año (los meses fríos, especialmente, cuando los propietarios vuelven del pueblo); de estos pisos no hay datos, pero su número bien podría igualar a los vacíos según las estimaciones de las personas entrevistadas, tomadas a la baja; puesto que son datos no confirmados, no los situamos en la tabla.

Los pisos de bancos son los que nos han referido las personas que habitan en los edificios contactados, aquellos de los que estaban seguros en el momento de la entrevista, por lo que fácilmente podrían ser más. En todo caso, hay que tener en cuenta que en los últimos años se han vendido en la zona un número de pisos que no hemos podido cuantificar, pero que con certeza incrementa el número de pisos que los bancos obtuvieron por diversos medios en los últimos años. Estos pisos de bancos están dentro de los pisos vacíos u okupados.

Los datos de okupación se aproximan bastante, ya que por lo general es una situación muy relevante; podría incrementarse en 3 o 4 casos en los edificios contactados, y en un número indeterminado para cierto edificio de Aaiún, sobre el que los informantes no estaban seguros. Aunque no tenemos datos de 15 edificios a partir de estas entrevistas, la observación de los mismos (la mayoría de menos de 10 pisos) nos permite suponer que el número de los pisos totales ocupados de manera irregular no se verá incrementado significativamente, aunque esto no es una afirmación definitiva.

De la misma manera, el número de pisos antiguamente okupados que ya no lo están podría aumentar levemente, si hay alguno en los 15 portales con los que no hemos contactado.

A la hora del alquiler o la venta, viene determinado por el estado del piso, la zona y los m². Entre 50-100 m² en la zona. En todo caso, llevamos a cabo un estudio sobre el precio de los pisos en Delicias y en esta zona en particular según la página idealista.com[3].

Las preguntas acerca de morosidad, hacinamiento, pisos patera y número de nuevos vecinos frente a tradicionales tuvieron reacciones muy dispares, aunque un número muy elevado de personas afirmaban no tener datos exactos que ofrecieran un mínimo de certeza para incluirlos en la tabla de resultados. No obstante, podemos decir que los pisos percibidos por el vecindario como lugares de hacinamiento eran poco numerosos y no parecían resultar problemáticos para el resto del vecindario. Solo cuando este hacinamiento se relacionaba con una alta variabilidad de personas, incluso aunque no llegaran a definirse como «pisos patera», algunos vecinos y vecinas referían molestias. Varias vecinas se plantearon el problema del hacinamiento como un problema propio, más por el pequeño tamaño de su piso que por la percepción de un gran número de convivientes, a los que identificaron como familiares. Respecto a la morosidad, el problema varía radicalmente dependiendo del portal, desde quienes no reconocen morosidad hasta aquellos edificios donde prácticamente nadie paga; en la mayoría de los portales que contestaron a esta pregunta se referían a una minoría de personas morosas, en la mayoría de los casos vecinas tradicionales. Respecto a la permanencia en el vecindario, el desconocimiento general de las personas que conviven en los portales provoca que no podamos establecer con una mínima garantía la relación entre «vecinos tradicionales» y «nuevos vecinos», sobre todo si tenemos en cuenta que estas definiciones carecen de definiciones exactas; el origen parece ser determinante en muchos casos para definir a una persona como «nueva vecina» aunque lleve viviendo veinte años en el mismo piso, frente a españoles no inmigrantes, con solo diez años en el edificio, se definen como «de siempre». Por otro lado, las personas más mayores solo consideran «vecino tradicional» a quien vive en el edificio desde el principio o al menos desde que ellas mismas llegaron al lugar.

Así pues, solo dejamos aquí estas pinceladas al respecto. Desde nuestro punto de vista, estas realidades deberían ser investigadas en posteriores análisis.

 

Anexo I. Preguntas para los informantes

Convivencia:

  • Primera pregunta abierta: ¿Cómo valora la convivencia en el portal?
  • ¿Se saludan al cruzarse en las escaleras? ¿Se hacen algún favor?
  • ¿Hay ruidos/música a deshora? ¿Timbrazos a deshora?
  • ¿Hay perros en el vecindario? ¿Molestan de manera habitual de manera agresiva o excesiva?
  • ¿Hay ascensor? Tanto si lo hay como si no, ¿acarreó problemas de convivencia el proceso de instalarlo/el fracaso en instalarlo? ¿Duran hasta hoy?
  • ¿Existe diversidad en el edificio (origen/culturas, edades,…)? (Aquí no apuntamos los rasgos étnicos, pues no queremos dar la impresión de hacer un registro de inmigrantes o gitanos). Tanto si es así como si no, ¿es una diversidad bien integrada?

Limpieza e higiene:

  • Empresa contratada/cuántos días a la semana.
  • ¿Los vecinos lo mantienen limpio?
  • ¿Y los patios?
  • ¿Hay humedades?
  • ¿Plagas?
  • ¿Olores de arquetas?

Seguridad y accesibilidad:

  • ¿Hay ascensor? ¿Con llave o sin ella? ¿Hay rampa o similar para los escalones hasta el ascensor?
  • ¿Las luces fundidas se cambian rápido?
  • ¿Hay recovecos?
  • ¿Sientes el portal seguro?
  • ¿Ha habido algún motivo para temer? Peleas, agresiones físicas o verbales, amenazas, presencias a deshora, continuas entradas y salidas…
  • ¿Es segura la puerta del portal? ¿Se producen aglomeraciones en las puertas que dificultan el acceso? ¿Provocan temor o simple molestia?
  • ¿Hay cámara de seguridad? ¿Por precaución o lo ha motivado algún hecho concreto?

-Reemplazo:

  • ¿Cuántas personas llevan al menos 10 años viviendo en el portal?
  • Aquí se vuelve a mencionar la diversidad y el reemplazo.
  • En estas circunstancias, ¿hay pisos vacíos? ¿cuántos? A veces manifiestan la sensación de soledad por los pisos con 1 persona y aquellos que solo están habitados parte del año.
  • ¿Pisos de bancos? ¿cuántos?
  • ¿Pisos okupados? ¿cuántos?
  • ¿Hacinamiento? ¿cuántos? (o pisos patera).
  • ¿Pisos en alquiler? ¿cuántos?
  • ¿Morosidad? ¿cuántos?
  • ¿€ de alquiler?
  • ¿€ de venta?

[1]Ver estudio (https://redelicias.wordpress.com/2018/07/20/locales-en-caamano-las-viudas-y-otras-calles-de-delicias/)

[2]Compartimos el punto de vista sociológico que habla de «minoría» no como una cuestión numérica, sino como una situación de asimetría en las relaciones de poder. Los grupos minoritarios ejercen un menor rango de poder que el resto y están infrarrepresentados en las estructuras de decisión.

[3]Ver página de Red Delicias, https://redelicias.wordpress.com/2018/07/19/donde-estan-los-pisos-mas-baratos/ y https://redelicias.wordpress.com/2019/01/15/donde-estan-los-pisos-mas-baratos-ii/

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